jueves, 27 de septiembre de 2007

Pequeño Rol

Un alto ejecutivo de empresa que hacía olas en la industria de la informática se hallaba en un viaje de negocios en Tokio. Siempre era muy humilde y compartía todos sus éxitos con sus empleados. Al finalizar todas sus reuniones, se dirigió a un centro comercial para comprarles chocolates y regalos a sus empleados en su país.Al entrar en el centro comercial, una diminuta dama le regaló una cálida sonrisa y le dio la bienvenida; esto lo tocó mucho y se sintió bien, no pudiendo olvidar la calidez en su sonrisa. Él se fijaba en ella mientras compraba; ella daba la misma sonrisa a todos los clientes que entraban al centro comercial.El ejecutivo comenzó a preguntarse si alguna vez se sentiría ella cansada de hacer lo mismo una y otra vez, así que se encaminó hacia ella y le preguntó: - Mi querida dama, ¿no está Ud. cansada de hacer este trabajo y cuánto tiempo ha estado haciéndolo?La dama sonrió y dijo:No, señor, yo he estado trabajando aquí por los últimos 10 años y me gusta mi trabajo.El ejecutivo quedó anonadado y preguntó: ¿Cómo es que ha estado haciendo esto por 10 años y por qué le gusta su trabajo?La dama sonrió de nuevo y dijo: Señor, es porque así sirvo a mi país.Esto le pareció un tanto divertido al ejecutivo. Él dijo: ¿Sirves a tu país sonriendo?La diminuta dama dijo: Sí, señor, yo sonrío y todos los clientes que llegan al centro se sienten felices y relajados. Compran más, mi jefe está feliz y me paga más. Y como me paga más, puedo atender a mi familia. Y ya que puedo atender a mi familia, ellos están felices. Cuando los clientes nos compran, la demanda por los productos aumenta y, al hacerlo, hay más fábricas. Y cuando hay más fábricas, hay más empleos.Y cuando hay más empleos, la gente en el país está feliz.Como la mayoría de nuestros clientes son extranjeros, hay entrada de divisas. Ya que hay entrada de divisas, nuestro país tiene mucho dinero y se vuelve más rico cada día. Y gente como Ud., contenta con nuestro servicio, visita nuestro país más a menudo y, a veces, también le contará a su familia y amigos. Mi país consigue más visitantes, más dinero, más empleos y más gente feliz. Así es como sirvo a mi país.Te invito a que apliquemos la misma actitud, sirvamos Hoy a nuestro País y a nuestro Dios por la compañia de las compañias, la misión de las misiones que se nos ha encomendado. Jamás pensemos que nuestra labor es demasiado pequeña o insignificante para marcar un efecto en quienes nos rodean..!Lucas 19:17Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.Lucas 16:10El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.Deuteronomio 28:13Te pondrá Dios por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Juárez

La Sra. Juanita Delgado es la madre de Brenda Berenice Delgado, asesinada a los 6 años de edad en febrero de 2003, cuando salió de su casa a las seis de la tarde para comprar un refresco en la tienda de la esquina. La policía ha querido involucrar en el crimen a Jesús, esposo de Juanita, quien ha sido torturado y detenido de manera arbitraria por agentes del estado, pretendiendo hacer que se confiese culpable.Asimismo, la policía ha amenazado a la familia con encerrar al esposo de Juanita en la cárcel si continúa con la organización NHDRC, y como advertencia, en medio de un interrogatorio lo golpearon hasta romperle dos costillas; la familia pedía nombrar más de una persona coadyuvante en su caso, pero el agente del Ministerio Público que llevaba el caso no lo admitió, violando de esta manera la ley, que permite que la familia nombre libremente a sus coadyuvantes. La pareja ha puesto una denuncia ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos por la torturas a Jesús. El crimen continúa impune.
La Sra. Ramona Morales es la madre de Silvia Elena Rivera Morales, asesinada en 1995 a la edad de 16 años. A 9 años del asesinato de su hija, Ramona desconfía de la efectividad de la justicia. Ella padece además de la ausencia de su hija asesinada a base de torturas, la pérdida de Ángel, su esposo, quien falleció de cáncer dos meses después que Silvia Elena, pues su enfermedad se agudizó al ver cómo le arrebataron la vida de su hija sin poder hacer nada. Ramona fue llevada a la morgue para identificar el cadáver de su hija, pero al verse sola, no pudo enfrentar el dolor sin abrazarse de algún ser querido y negó que el cuerpo que tenía ante ella era el de su amada hija, a pesar de que de inmediato se dio cuenta que Silvia Elena estaba allí, sin vida, con múltiples golpes en su cuerpo. Ese día tuvo que irse a su casa pidiendo dinero en la calle, ya que los policías que fueron por ella a su casa ya no quisieron regresarla. Agrava su sufrimiento el hecho de que la policía hizo declaraciones a la prensa difamando a su niña, diciendo que llevaba una doble vida, que Silvia Elena por las noches se salía de su hogar a prostituirse, cuando esto es una gran mentira y ésta se repite en la mayoría de los casos. Ramona en 2002 logró hablar con el gobernador Patricio Martínez, quien le preguntó en qué año habían asesinado a su hija, y cuando ella le respondió que en 1995, el gobernador le dijo que no era a él a quien debía reclamar, sino a Francisco Barrio, el anterior Gobernador, porque los sucesos se dieron bajo su gestión.Ramona continúa luchando como el primer día, a pesar de sus enfermedades y su pena, sigue firme exigiendo la justicia, ya que el crimen continúa impune.
La Sra. Julia Caldera es madre de María Elena Chávez Caldera, una chica desaparecida en el año 2000 a la edad de 16 años de edad, y de quien hasta hace poco no se sabía nada, María Elena fue trabajadora de una maquiladora y luego empleada doméstica. Julia y Daniel, padres de María Elena, primero se unen a Voces sin Eco, la primera organización de familias, que se disuelve a inicios del 2001. Luego se integran a Nuestras Hijas de Regreso a Casa, desde donde exigen la justicia. Ellos son una gran familia, tienen más hijos varones que mujeres, Brenda es ahora la joven de la familia a quien dedican su tiempo y cuidados, dado que también es una muchachita muy linda, empleada de maquiladora a quien le encanta jugar fútbol femenil. Viven con muchas carencias, pues han dedicado mucho de su tiempo y el poco dinero producto del trabajo de la familia para la búsqueda de la justicia y por hacer que el asesino de María Elena sea buscado por las autoridades.Julia comenta que jamás buscaron a su hija, pero que el primer cadáver de mujer encontrado después de reportar la desaparición se lo intentaron adjudicar a María Elena, porque algunas prendas de vestir correspondían a la descripción que se dio de su vestimenta el día de se desaparición. La familia no permitió que se le entregara un cuerpo sin previa identificación de ADN, ya que antes han manipulado a algunas familias con esta condición y porque es sabido que los mismos asesinos les cambian prendas de vestir a sus víctimas. La policía hizo declaraciones difamatorias también en este caso, además de asegurar que la familia no aceptó el cuerpo que se le entregaba porque no tenían dinero para sepultarla. Se le practicaron estudios de ADN en tres ocasiones, pero en las dos primeras no hubo resultados porque las autoridades estatales perdieron las muestras En mayo de 2004, en respuesta a una solicitud de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, la autoridad federal acudió a Ciudad Juárez a tomar nuevas muestras de sangre a la familia para hacerle nuevos estudios de ADN a la osamenta; dijeron que esta vez son positivos, por lo que Julia finalmente aceptó el cuerpo, dado que las autoridades federales le dieron un mes después los resultados identificando los restos como los de su hija. Julia y Daniel aun desconfían de que el cuerpo que ya sepultaron sea el de María Elena, y desean pedir una exhumación del cadáver para nuevas pruebas fuera del país. El crimen, como los otros, continúa impune.

González es la madre de Claudia Ivette González, asesinada en 2001 cuando contaba con 20 años de edad, y cuyo cuerpo fue encontrado en un campo algodonero ubicado en una zona altamente transitada, frente a la sede de la Asociación de Maquiladoras. Los restos de Claudia fueron encontrados junto con otras siete chicas asesinadas. La policía le entregó el cuerpo a la familia, pero han hecho dos exámenes de ADN con resultados negativos. Ella ya la sepultó, a pesar de que hay duda respecto de su identidad. Josefina tuvo que sufrir a los pocos meses otro dolor de madre, cuando Jesús, su hijo mayor, también falleció de un cáncer, alcanzándolo la tristeza de no haber sido capaz de cuidar a su hermana menor. La familia asegura que Claudia fue secuestrada y asesinada por policías locales.La policía detuvo a dos choferes como responsables de estos crímenes, uno de ellos falleció misteriosamente en el penal, y la esposa del otro ha luchado incansablemente por demostrar la inocencia de su esposo, exhibiendo las pruebas de la tortura a que fue sometido para hacerle confesar su culpabilidad. La Comisionada para erradicar y prevenir la violencia en contra de las mujeres en Ciudad Juárez, nombrada por el gobierno federal, Guadalupe Morfín, ha pedido a las autoridades estatales la libertad del inculpado, señalando que es inocente, versión que respaldan las instancias de Derechos Humanos a quienes se les han aportado las pruebas necesarias para un dictamen certero. Evidentemente el crimen continúa impune.
La Maestra Norma Andrade es la madre de Lilia Alejandra García Andrade, asesinada en 2001 cuando tenía 17 años de edad. Su cuerpo fue encontrado en un lote en medio de la ciudad, frente a la maquiladora donde trabajaba, cuya ubicación se encuentra entre calles de mucha circulación vehicular.Como en todos los casos, el hallazgo se da casualmente, y no como producto de una investigación. Esto ocurre a escasas horas de haberla estrangulado, por lo que las complicaciones de la identificación sólo se dieron a causa de los intensos golpes que recibió antes de morir, que hicieron irreconocible su rostro y cuerpo, y no como otras víctimas, cuya identidad se dificulta por el avanzado estado de descomposición del cadáver, que incluso en ocasiones es ya únicamente una osamenta.Alejandra, aun a pesar de su corta edad, tenía dos niños, una pequeña de un año de edad y un hermoso bebé de cinco meses de nacido, Norma, hasta ahora ha luchado sin resultados para obtener la adopción de sus nietos que ha buscado con firmeza para garantizarles los beneficios que otorga la ley, ya que ella es maestra de escuela primaria. La ley del estado le impide adoptar a sus nietos, ella pide una excepción. Norma recibió hace no mucho una información extraoficial de que a su hija se la llevaron dos agentes judiciales para entregársela a un conocido empresario. Esta versión no se ha podido esclarecer dado que las autoridades no han investigado esta línea, ni existe confianza en que se ordene una acción en consecuencia pues involucra a gente importante; esta hipótesis no está contemplada en el expediente. Norma espera respuesta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, instancia de justicia ante la cual expuso su caso con la esperanza de que sea ahí donde se le ayude a resolver el asesinato de su hija.Norma actualmente es la presidenta de la organización, y siendo como es una mujer de mucha iniciativa, se ha enfrentado a las autoridades y a los gobernantes en el intento de esclarecer este y otros asesinatos de mujeres que al igual que al de Alejandra, continúan impunes.
Karina Payán es hija de la maestra Elodia Payán Núñez, asesinada el 5 de Agosto del 2000. Las autoridades, para negar el móvil sexual, de inmediato dejaron correr la versión de un crimen por asalto, ya que la maestra fue encontrada en el negocio de su propiedad. Luego que la indignación de la comunidad magisterial se pronuncia en contra de este crimen, y en el marco de una gran manifestación exige a la autoridad esclarecer el asesinato sexual, ya que su cuerpo se encontró desnudo y atado de pies y manos. Como respuesta, de inmediato sacan otras versiones que desprestigiaban a la víctima, quien era madre de familia y respetable maestra y directora de escuela secundaria. Tras varias protestas de la sociedad civil ante las poco claras explicaciones de la autoridad, detienen a Mario Chavarría Barraza y Marcos Chico Chávez. Y aunque se comprobó que Chavarría el día del crimen estaba en la cárcel por un delito anterior de robo, lo torturan empleados de la Fiscalía de Crímenes contra mujeres para que confiese la manera en que asesinó a la maestra. Karina es estudiante en la Universidad y trabaja para sostenerse sus estudios: Ella espera que un día cercano la justicia opere en el crimen de su madre, que como los otros, continúa impune.
Elia Escobedo es mamá de Erica Pérez Escobedo, asesinada en septiembre de 2002, en un momento en que acuden a Ciudad Juárez autoridades e instituciones de nivel nacional y se reúnen con juarenses interesados en establecer la Mesa Interinstitucional promovida por el Instituto Nacional de las Mujeres. Su cuerpo fue encontrado en un lote entre matorrales, con la blusa arriba y el pantalón debajo de las rodillas, ella fue violada y estrangulada con el cordón de su propio bolso. Sin embargo, en dos horas, tras la presión de los visitantes y el escándalo que representaba el hallazgo, las autoridades apresuraron una respuesta: Erica había muerto por sobredosis, y se dedicaba a la prostitución; versión elaborada por las autoridades como una justificación para dar a entender que ella buscó su muerte, y desconocer el patrón de femicidio. A pesar de que Elia y sus dos nietos (hijos de Erica) han recibido apoyo psicológico de parte del personal de la Subprocuraduría del Estado, el Instituto Chihuahuense de la Mujer le ha negado toda ayuda económica para ella y los niños, a causa del dictamen erróneo del motivo del fallecimiento. Con Nuestras Hijas de Regreso a Casa Elia busca que se limpie el nombre de su querida hija, y demostrar a las autoridades que Erica no era adicta a ninguna droga y que su conducta era de una mujer responsable que ama y trabaja por sus hijos. Elia sólo pide que se esclarezca la verdad y se haga público el perdón por parte de quienes denigraron a su hija. Elia, mujer viuda de edad madura, ahora debe sostener, además de un hijo con discapacidad de 26 años de edad, a los dos pequeños que dejó Erica: Ángel y Cynthia, de 8 y 11 años de edad, que sobreviven con muchos esfuerzos a la terrible tragedia que pesa sobre su familia. El crimen continúa impune, dado que ni siquiera es reconocido como tal.
Mary Carmen Torres es hermana de Eva Edith Torres González, joven de 21 años de edad, quien el 23 de diciembre del 2003 fue deportada de los Estados Unidos por el puente internacional Ysleta Zaragoza en la frontera de Ciudad Juárez/El Paso.
Su familia habló con ella por teléfono días antes anunciándoles que se encontraba bien y que conseguiría un mejor trabajo que el que hasta entonces había logrado.
Mary Carmen y su mamá radican en el estado de México, por lo que pidieron apoyo a nuestra organización para solucionar su caso. Hemos dado parte de esto a la Fiscalía local que dirige Ángela Talavera, pero hasta ahora no hemos recibido respuesta.
Silvia Guadián, hermana de Elena Guadián, ha pedido a NHDRC su apoyo e intervención para exigir que el caso de su hermana, desaparecida en 1992, no quede en el olvido como muchos otros casos de desapariciones de mujeres. Hasta ahora la familia ignora el paradero de su querida Elena, quien dejó dos hermosos hijos que la recuerdan con amor.El caso de Elena Guadián no ha sido atendido por las autoridades, ni cuenta con un expediente amplio que permita revisar si hay o no investigaciones para su búsqueda, pero la familia sabe que Elena no es buscadaLa maestra Marisela Ortiz es amiga de la familia García Andrade, y fue profesora durante tres años de Lilia Alejandra cuando cursó su educación media. Marisela, al conocer de la desaparición de Lilia Alejandra, apoyó a la familia en su búsqueda. En honor a su exalumna y motivada por el dolor de la pérdida, emprendió una serie de acciones en protesta por los hechos y la desatención policíaca a este y otros casos, lo que originó el interés de otras familias afectadas que se unieron para exigir la justicia desde un frente común que luego llamaron Nuestras Hijas de Regreso a Casa.Marisela ha sido intimidada, perseguida y amenazada de muerte junto con su familia, por haber afectado los intereses del gobierno al difundir la serie de negligencias de las autoridades. Constantemente las autoridades descalifican su participación en la lucha, argumentando que ella no es madre de ninguna víctima, y la acusan de manera injusta de lucro, por el acompañamiento que hace a las familias en busca de la justicia jurídica y el mejoramiento de la calidad de vida de las familias afectadas que componen la organización NHDRC.En Nuestras Hijas de Regreso a Casa, nos brindamos autoayuda para mejorar la calidad de vida, buscando apoyo legal para dar seguimiento jurídico a los casos de nuestras mujeres asesinadas, y atención psicológica para sanar emocionalmente, además de la compañía de las otras integrantes de la organización, que somos como una gran familia, pues unidas compartimos alegrías y tristezas, fortaleciéndonos cada vez más, a pesar de los ataques de la autoridad policíaca y el Gobierno del Estado de Chihuahua.Nuestras Hijas de Regreso a Casa, ACCiudad Juárez, Chih., septiembre de 2004

Feminicidios en Ciudad Juárez

Los feminicidios en Ciudad Juárez son la suma de asesinatos de mujeres ocurridos en Ciudad Juárez, Chihuahua, que desde 1993 suman alrededor de 460 crímenes y 600 desapariciones, por lo general de mujeres jóvenes y pobres, sin que las autoridades esclarezcan los motivos ni se castigue a los responsables de cada caso. Sin embargo al ser la mayoría casos no resueltos se les a venido agrupando y acumulando con el venir de los años. Esto es desafortunado pues en lugar de reforzar el hecho de que la mayoría son casos sin resolver de victimas pobres y jovenes, se ha perdido en la estadistica. 1060 casos en 14 años son aproximadamente 75 casos por año. Lo cual esta bien por debajo de el indice de criminalidad de una ciudad de los Estados Unidos de poblacion comparable(En el ultimo censo de 2000 Ciudad Juarez tenia aproximadamente 1.3 millones de habitantes, sin embargo un gran porcentaje son inmigrantes de Mexico y CentroAmerica no contabilizados por lo que se calcula que la poblacion debe de estar alrededor de 4.0 millones en 2007). La gran diferencia es que estos son en su gran mayoria casos no resueltos.
Al mismo tiempo hay gran controversia por las cifras, en este mismo articulo se mencionan cantidades diferentes para el mismo periodo de tiempo.
Tabla de contenidos

Criminalidad en otras ciudades
Los Angeles (3.89 millones hab) 481 homicidios (2006)
Chicago (2.83 millones hab) 452 homicidios (2006)
Nueva York (8.08 millones hab) 587 homicidios (2002)
El Paso (0.61 millones hab) 13 homicidios (2006)
Dallas (1.24 millones hab) 187 homicidios (2006)
Houston (2.07 millones hab) 377 homicidios (2006)
Albuquerque(0.50 millones hab) 34 homicidios (2006)

La Primera Victima
La primera víctima encontrada fue la niña Alma Chavira Farel, en enero de 1993, las edades de las víctimas oscilan entre los 10 y 35 años.
Los lugares donde se han descubierto la mayoría de los cuerpos son: Lote Bravo, Granjas Santa Elena, colonia La Nueva Hermila, las faldas del Cerro del Cristo Negro y el Puente Libre que une a Juárez con El Paso, Texas.

Acerca de los criminales
El egipcio estadounidense Abdel Latiff Shariff Sahriff fue detenido en 1995 por estos asesinatos. En marzo de 1999 lo sentenciaron a 30 años de prisión por el crimen de Elizabeth Casto García, realizado en 1995 misma que se redujo a 20 años.
También se le atribuyeron otros siete homicidios ocurridos en 1999. Actualmente se encuentra recluido en el CERESO de la ciudad de Chihuahua. Se dice que para deslindar su responsabilidad, desde dentro del penal pagaba la cantidad de 2.500 dólares a miembros del grupo “Los Rebeldes” para que cometieran más asesinatos por él. Aparte de él, hay otros doce individuos a los quiénes se les atribuyen estas muertes, como Sergio Armendáriz, “El Diablo”, presunto jefe de la banda “Los Rebeldes”.

Quiénes han intervenido en la investigación
Algunas de las instituciones que de alguna manera han participado en la búsqueda de los delincuentes, son la Procuraduría General de la República (PGR), el FBI, un investigador español y varios criminólogos extranjeros, diputadas federales, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la Coordinadora de Organismos no Gubernamentales en pro de la mujer, el Grupo 8 de marzo, Mujeres por Juarez y Voces sin Eco.

Estado de las investigaciones
De acuerdo con el Resumen Ejecutivo de octubre de 2003 a julio de 2004, de la Comisión Especial del Senado de la República, hasta el 3 de junio de 2004, la fiscalía de la Procuraduría General de Justicia de Chihuahua, señalaba que existían 295 casos de mujeres asesinadas desde 1993, y 12 casos de suicidios que fueron remitidos al archivo.
De los casos de asesinatos, 108 se encuentran en averiguación previa, 175 se encuentran en proceso penal y 12 fueron remitidos al Tribunal para Menores. Sin embargo, la Procuraduría estatal informa que de los expedientes que se han analizado, se desprenden 332 víctimas de sexo femenino. Se indica que de estos casos, 218 se encuentran resueltos, en 104 se obtuvo sentencia y 114 se encuentran todavía en investigación.

Datos estadísticos
Edades de las víctimas:
14%, entre 10 y 14 años.
38%, entre 15 y 19
20%, entre 20 y 24
13%, entre 25 y 29,
13%, entre 30 y 34 y
13%, de 35 o más.
2462 expedientes se iniciaron por desaparición de mujeres.
2416 han sido localizadas con vida
46 aún no se encuentran
33 forman parte del grupo de alto riesgo
364 homicidios de mujeres han ocurrido de 1993 a la fecha
151 casos ya están sentenciados
57 procesos pendientes de resolución
13 expedientes fueron enviados a la PGR
120 casos están bajo investigación
De 1993 a junio de 2004, 4,454 mujeres han desaparecido, de las cuales 4,413 han sido encontradas con vida, según datos de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con los homicidios en Ciudad Juárez, a cargo de María López Urbina.
En total hasta el 19 de mayo de 2005 han sido asesinadas 15 personas. El 26 de mayo de 2005, la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) atraerá todos los casos de homicidios de mujeres en Ciudad Juárez.

Pena de muerte: los métodos


INYECCIÓN LETAL

El condenado es atado a una camilla.
Se le inyectan varias drogas por vía intravenosa: el tiopentanto sódico, que provoca la inconsciencia, un relajante muscular que paraliza el diafragma deteniendo la respiración, y cloruro de potasio, que detiene el corazón.
Se ha utilizado en Estados Unidos, China, Guatemala, Filipinas y Tailandia.
ELECTROCUCIÓN

El condenado es atado a la silla, y se le colocan electrodos de cobre húmedos en la cabeza y en las piernas.
La piel cambia de color y la persona puede llegar a hincharse, orinar o vomitar sangre, hasta morir por paro cardíaco.
Este método se aplica en algunos lugares en Estados Unidos.
GAS

El prisionero es amarrado a una silla en una cámara hermética.
Se comienza a liberar gas cianuro.
La ejecución puede tardar más si el condenado aguanta la respiración. Un médico monitorea sus signos vitales.
Se ha aplicado en Filipinas y en Estados Unidos.
AHORCAMIENTO

El condenado es pesado antes de la ejecución; ese factor determina la forma exacta de la ejecución, para asegurar que la muerte sea rápida.
La muerte se produce por la dislocación de una vértebra cervical. Si no, también muere por estrangulamiento o constricción de la tráquea.
Se ha utilizado en Egipto, Irán, Japón, Jordania, Pakistán y Singapur.
FUSILAMIENTO

Un pelotón de varios hombres se coloca frente al preso y dispara.
Los condenados mueren por lesiones a órganos vitales, en el sistema nervioso, o hemorragias.
Se ha utilizado en Bielorrusia, China, Somalia, Taiwán, Uzbekistán y Vietnam.

lunes, 24 de septiembre de 2007

El coa, lenguaje del delito

Dequirusa, loco. Que viene la zapatilla entera cargada de tombos”. Es posible que usted poco o nada entienda, pero para un delincuente está clarito lo que quiere decir: “Cuidado compañero. Viene el furgón de carabineros cargado de pacos”.
Tal vez a usted le sean más familiares palabras como “condorearse” (cometer un error); “no estar ni ahí” (ser indiferente); “mina” (mujer de atributos agradables); o “flaite” (delincuente de poca monta o persona ordinaria).
El común denominador de estas palabras es que todas pertenecen al coa, el lenguaje del delito, el santo y seña de los delincuentes. Se trata de una jerga, una extensión de la lengua madre que vive en ella como un parásito y que es creada por grupos o agrupaciones de personas que tienen hábitos y propósitos comunes. En forma natural estas agrupaciones tienden a crear un argot o jerga que los distinga y que vincule a sus miembros, protegiéndolos del resto de la sociedad. Por lo tanto, la jerga es un lenguaje técnico-profesional, usado por los miembros de un grupo ya sean médicos, abogados, militares o como en el caso del coa, delincuentes.
Esta jerga es tan antigua como la delincuencia misma. El origen de la palabra coa está en el término gitano español coba, cuyo significado es embuste o adulación y tendría su origen en el caló, jerga que los gitanos utilizaban en España. Pero otros dicen que viene de una jerga delictual española del siglo XV, y sería una deformación de “boca”. Como sea, la palabra coba llegó a ser coa, cuya definición contemporánea podría ser “el lenguaje que intenta ser creíble”.
Debido a las características de su origen, el coa se basa en las imágenes, sentimientos y vivencias de una mente criminal, ya sea que se encuentre gozando de libertad, purgando condena en una cárcel o en una esquina urdiendo su siguiente golpe. El coa encuentra su inspiración en el dinero, el robar, matar o pelear; en la vida en prisión y las armas; en funciones como comer, beber y drogarse. Sorprende también la cantidad de expresiones o palabras del coa que hacen alusión al sexo y los órganos genitales femeninos. Esto se explica por la abstinencia sexual prolongada a que están sometidos quienes cumplen presidio.

HACERLA CORTA O AL VESRE

Lo anterior sucede en todas las jergas delictivas: el caliche en México, la giria en Brasil, la replana en Perú, el lunfardo en Argentina, el argot en Francia y el slang en Estados Unidos, por nombrar algunos. Según el profesor de gramática y lingüística española de la Universidad de Chile, miembro de la Real Academia Española (RAE) y de la Academia Chilena de la Lengua, Ambrosio Rabanales, todas las jergas se llaman criminolalias. “En Hispanoamérica la mayoría de las criminolalias tienen su origen en España, al igual que nuestra lengua, pero enriquecidas o aumentadas por otras influencias”.
El profesor Rabanales explica que toda manera de hablar depende de las personas, considerando sus aspectos culturales, psíquicos y hasta físicos. Por lo tanto, toda lengua traduce una manera de ser y de sentir. “Obviamente si uno quiere conocer a los delincuentes, una manera es estudiando su jerga. Por eso los policías, gendarmes y hasta sicólogos deben manejar el coa”. Para Rabanales, en tanto lingüista, el coa no es ni bueno ni malo, sino una jerga que cumple sus objetivos para sus usuarios -los delincuentes-. Como tal es un objeto de estudio, “que en general presenta los mismos fenómenos que el habla culta, como que se acorten algunas palabras, otras se alargan o suavizan su significado, o lo cambian totalmente, o agregan más significados”.
De todas formas, Rabanales no considera al coa una jerga muy creativa, porque se alimenta básicamente de la lengua local. Tampoco considera que esta jerga enriquezca el lenguaje, “porque para casi todos los términos del coa, existe en español un equivalente culto”. Rabanales considera que puede haber un aporte en cuanto a que algunas palabras del coa son muy sintéticas: “Enriquecen, en el sentido que por ejemplo la palabra ‘cafiche’ es mucho más corta que decir explotador de mujeres. ‘Mina’ es más corta que decir mujer objeto de explotación”. Una técnica novedosa en esta jerga es lo que los delincuentes llaman “hablar al vesre”. El ejemplo más masificado es la frase “broca cochi” (cabro chico). “El vesrrismo consiste en invertir o modificar el orden de las sílabas con el objetivo de que no se entienda”, explica el profesor Ambrosio Rabanales.

TODOS HABLAMOS COA

Pero más allá de si el coa aporta o no al lenguaje, es un hecho que a menudo decimos palabras que jamás se encontrarían en el diccionario de la Real Academia, pero que entendemos perfectamente, como “luca” (billete de mil pesos); “copete” (cualquier tipo de bebida alcohólica) o “cuico” (persona de apariencia acomodada y modales afectados).
El profesor Rabanales sostiene algunas hipótesis sobre la masificación de estos términos. Por ejemplo, que en las poblaciones hay mucho contacto entre los jóvenes y los delincuentes. “Entonces, el coa recibe influencia de la jerga de los jóvenes, y la jerga de los jóvenes tiene influencia del coa. Así se van retroalimentando de palabras que se pueden hacer masivas”. Agrega que también hay muchos jóvenes drogadictos, y la drogadicción está íntimamente ligada con la delincuencia y su lenguaje.
Rabanales explica una curiosidad. El nombre científico de la marihuana, canabbis sativa, significa cáñamo sembrable, y es pariente de otro cáñamo más alucinógeno que es el canabbis indiga, o cáñamo de la India, conocido comúnmente como hachís. Y la palabra hachís dio origen a “ashachino”, luego derivó a “aschechino” y después, a “asesino”.
Otra fuente de divulgación son los medios de comunicación. Los periodistas, escritores, locutores y animadores de TV son modelos, en cuanto al habla, para las personas comunes y corrientes, argumenta Rabanales. “Sucede que si un señor en la televisión dice, por ejemplo, ‘mina’, luego todo el mundo empieza a repetir la palabra, porque para la gente de poca cultura si algo sale en la televisión, está bien y es importante”.
En todo caso, Rabanales en su calidad de miembro de la RAE y de la Academia Chilena de la Lengua, señala que para la Asociación de Academias de la Lengua Española la posición frente a las jergas como el coa, es muy práctica. “En la medida que una palabra del coa u otra jerga se use mucho, puede terminar incorporándose al diccionario de la Academia. Y la RAE, no señala si son palabras correctas o incorrectas, a lo más da un juicio de valor”. Y aunque el profesor no recuerde específicamente algún término, señala que “estoy seguro que existe más de alguna palabra que se originó en el coa y que finalmente fue aceptada en el diccionario de la RAE”.

HERENCIA DE LA DICTADURA

Para Ricardo Candia, asesor de la presidencia del Colegio de Profesores de Chile y autor de los diccionarios El coa, o el arte del chamullo y la movida (1998) y El coa y el lenguaje de la calle (2006), esta jerga está llena de riqueza y creatividad. Su primer diccionario es exclusivamente del coa y reúne alrededor de tres mil voces. En el segundo hay una mezcla del coa, la jerga juvenil y el lenguaje de la calle. Esto, según el autor, porque hace treinta años el coa era una jerga estricta y excluyentemente de los delincuentes. “Pero actualmente está invadiendo a otras jergas como la juvenil. Por lo tanto, se hace muy difícil diferenciar entre lo que es realmente coa y lo que no”.
Lo anterior, explica Candia, se debe a que el lenguaje está constantemente cambiando y en el caso del coa, en la medida que se va masificando va adquiriendo distintos sentidos. En muchos casos va suavizando sus significados, ya que no los está usando el dueño original -que son los delincuentes-, sino cualquier persona. “Ahora uno puede escuchar a cualquier funcionario decir públicamente: ‘En esta repartición nos piteamos un condoro’. Pero eso, antes que fuera masivo, era un término muy duro. ‘Condorearse’ en la cárcel era algo muy grave. Se corría peligro incluso de la propia vida”.
Ricardo Candia sabe lo que dice por propia experiencia. En 1986 estuvo preso durante tres meses, cuando era secretario de las Juventudes Comunistas de Temuco. Irónicamente cayó en las manos de la CNI “porque iba pasando”, como se dice en el coa. “Estábamos en estado de sitio, porque había ocurrido el atentado a Pinochet, y yo vine a Santiago arrancando de Temuco, porque habían caído unos compañeros”. Candia fue a un taller donde imprimían El Siglo y El Rodriguista. Golpearon la puerta, fueron encañonados y junto a otros compañeros fue detenido por la CNI por supuesta tenencia de explosivos. Entonces vino la tortura y la cárcel.
A pesar de todo, para Candia fue un presidio fecundo. Al llegar a la cárcel un grupo de presos políticos le enseñó lo que primero tenía que aprender: el coa. Luego se fue haciendo amigo de los presos comunes. La amistad se profundizó con un asaltante respetado y de mucha experiencia. “Era un choro ‘bakán’, de pistola en mano. Se juntaba con puros choros ‘parados’ y vivos, como él”. Este choro invitaba todas las tardes a Candia a compartir un tecito en su celda, junto a los demás choros. Entonces se fue adentrando en el coa. “Encontré interesante como hablaban. Así que preguntaba el significado de las palabras y mientras me explicaban, yo anotaba”. Hasta que llegó un momento en que Candia había reunido alrededor de cuatro mil términos que se transformaron en la base para su primer diccionario.
Ricardo Candia dice que como él, fueron miles los que pasaron por la cárcel en la dictadura y aprendieron esta jerga. “Durante los 17 años de dictadura alrededor de 300 mil personas que no eran delincuentes tuvieron que pasar por la cárcel: políticos, artistas, intelectuales, gente de todo tipo que al obtener la libertad disemina esta jerga”. Otro punto que destaca es lo que llama “el intelectual de la delincuencia”, aquel que crea nuevos términos y que cuando se masifican y ya no le sirven para ocultar sus acciones, crea un sinónimo. “Me sorprendió lo brillante que puede ser un delincuente. Son personas con una gran capacidad creativa para inventar su lenguaje”.
Candia señala que en la práctica el coa tiene tres funciones. La primera, es que permite a los delincuentes disfrazar sus comunicaciones, “porque en plena calle un delincuente no le puede decir a su compañero: ‘Robémosle a la señora que va ahí”. Tiene que decir: ‘Timbra a la juata’”, explica Candia. La segunda función es que entre los delincuentes el mejor uso del coa proporciona estatus. “Los más inteligentes, avezados y con experiencia, son los que dominan mejor el coa”. La tercera función es que el coa entrega identidad. Les permite reconocerse como delincuentes: “Si se encuentra un ladrón de Arica con otro de Punta Arenas, al usar el coa saben que se dedican a lo mismo”.
El problema para los delincuentes, explica Ricardo Candia, es que cuando un término del coa se hace masivo, deja de cumplir las funciones para las que fue creado. Por ese motivo el mundo del hampa está creando constantemente nuevas palabras. “El coa es un lenguaje muy fructífero, crea más palabras que la tecnología, la matemática o la filosofía”, destaca Candia. Agrega que tras cada palabra existe un sutil y sarcástico esfuerzo por crear una expresión diferente e indescifrable, que valga la pena las horas de encierro. “Estas palabras, mal vistas por muchos, son quizás lo más chileno que nos va quedando en estos tiempos confusos y globales”.

JIMMY ALEXIS QUINTANA
(Publicado enPunto Final Nº 613, 21 de abril, 2006)



RECUADRO
MANDARSE UN CONDORO

Como señala Ricardo Candia, el autor de dos diccionarios del coa, son muchos los términos de esta jerga delictual que han pasado a ser de “uso público”. Pero lo difícil de precisar es cómo se originaron y cuál era su significado original.
Lo más seguro es que ninguna mujer se sienta ofendida si la llaman “mina”, a pesar que originalmente designaba a una prostituta. Candia explica que esta palabra surge entre los delincuentes en la España del siglo XVI. Su significado se relacionaba con las minas de oro, cuyo símil para los maleantes era “una mujer prostituta explotada para que rindiera dinero al cafiche”.
Y aunque muchas personas atribuyan la célebre frase “no estar ni ahí” al ex tenista Marcelo “Chino” Ríos, están en un error. Originalmente tenía un sentido mucho más funcional, explica Candia: cuando un delincuente era llevado al tribunal y era interrogado por el juez, señalaba que era imposible que hubiese cometido el delito porque simplemente “no estaba ni ahí”, no podía haber sido él porque ni siquiera se encontraba en el lugar de los hechos. “Negar los delitos es una conducta típica de los delincuentes. Ellos saben que así sólo hay presunción de culpabilidad y por lo tanto, es más difícil que los condenen”, explica Candia.
Otra palabra que ha ido cambiando su significado original es “flaite”. Actualmente designa a un delincuente de poca monta, o a una persona atorrante u ordinaria. Pero en su origen, en el lunfardo argentino, denominaba a un delincuente de alto nivel. Lo anterior porque en aquella época para viajar a Europa había dos medios, en barco, que demoraba varios días o en avión, más rápido y cómodo y por ende más caro. Explica Candia: “Los delincuentes de más dinero y poder podían volar, o en inglés to fly, que quedó en flaite”.
Hay una palabra del coa de la cual Ricardo Candia asegura haber sido testigo de su creación: “condoro”. Su significado para cualquier chileno es cometer un error. Candia recuerda que cuando estaba en la cárcel una de las pocas revistas que ingresaban al penal era Condorito. “Entonces el reo tomaba la revista, se la ponía bajo el brazo y mientras se dirigía al baño decía: ‘Voy a ir a pitearme este Condorito‘. En otras palabras, mientras defecaba, se ‘pitearía’ o leería la revista. Entonces, quedó como sinónimo de Condorito el acto de cagar, y cagarla siempre ha significado echar a perder algo o cometer un error”.
Candia destaca que el reo al que se le ocurrió esa asociación es “un intelectual de la delincuencia”, y agrega que como el coa siempre busca sintetizar el lenguaje, al poco tiempo ya no era “pitearse un Condorito” sino simplemente “condoro” o “condorearse”. “Pasó a ser un verbo y yo creo que como se ha vuelto masivo, en pocos años más va estar en el diccionario de la Real Academia Española”

UNA HISTORIA DE FANTASMAS

La primera vez que contemplé un fantasma, tenía yo apenas 10 años, y como le vi a plena luz de la tarde de un día de verano, tuve incluso dudas de que lo fuera, pero al comentárselo a mis abuelos, los porteros de la quinta de recreo de los duques de N. (lugar encantador por cierto, construido en tiempos de Carlos III), ellos se quedaron pensativos y, mirando de soslayo, como si temieran ser espiados, me dijeron que se suponía que en la mansión y por los jardines vagaban fantasmas, que ellos nunca habían visto, pero que corría el rumor, y que si los volvía a ver me santiguase y rezara tres padrenuestros por el eterno descanso de sus almas en pena.
Mi abuela me cogió aparte y me dijo que aquellos pobres espectros debían haber muerto en pecado mortal, porque de lo contrario no vagarían eternamente, y añadió:
-Es como la Santa Compaña, hijita, pues dicen que los han visto desfilar por salas y corredores de la quinta, estrafalarios y gesticulantes, burlones y espantosos, como perdidos, dando vueltas sin saber hallar nunca el camino de salida. ¡Quién sabe cuando encontrarán la paz del Señor!
Pero yo era una niña y los niños son inconscientes, atrevidos, y se hallan dotados de una gran imaginación en la que cabe todo lo irreal y muy poca sensatez; de esta forma, para mí se convirtió en un juego maravilloso ir a la caza del fantasma por los vericuetos del versallesco parque que rodeaba la mansión de los duques de N., demasiado ricos y demasiado despreocupados de sus posesiones como para veranear cada año en aquel bello rincón del que se encargaban mis abuelos, con el refuerzo de asalariados contratados de vez en cuando en el pueblo cercano. Yo era la única niña de todos sus nietos y ellos gustaban de que los acompañase durante los estíos, “para hacer salud”, como decían a mis padres que, encantados, él lacayo del duque y ella costurera de la duquesa, se desprendían de mí, puesto que yo entonces era una criatura de frágil salud que más que satisfacciones les ocasionaba preocupación, como supe muchos años después, ya que todos temían que no pudiera pasar de la edad del desarrollo. Así que feliz y mimada transcurrían los hermosos días del verano en mi infancia. Y fue en uno de esos días espléndidos cuando tuvo lugar el encuentro con el fantasma.
Yo corría persiguiendo a uno de los perros de la finca, que acabó por esconderse de tal manera que ya no pude dar con él cuando, doblando un seto, casi tropezamos el fantasma y yo, dado que veníamos en direcciones opuestas.
Al verlo me detuve sorprendida y otro tanto hizo él, y tal quedamos mirándonos de hito en hito, sin saber yo que decir ni qué hacer. Era alto, joven, apuesto y vestía elegantemente, aunque con ropas pasadas de moda que me dieron la impresión de un disfraz. Semejaba arrancado de la misma corte de Carlos III, noble caballero de brillante casaca, calzón corto, medias de fina seda y chapines con hebilla de plata; una impecable peluca, diríase recién estrenada, cubría su cabeza.
Debía contemplarle boquiabierta por el asombro, y él, a su vez, me observaba con una expresión muy rara, mezcla de desagrado e incredulidad, como si pensara que quién era yo o qué hacía allí importunándole, luego dio un paso hacia delante con gesto que se me antojó torvo y, asustada, giré sobre mis talones, huyendo. Mas la experiencia, en lugar de hacerme prudente, acicateó mi curiosidad y ni las recomendaciones de mis abuelos, ni mi propia huida inicial, me impidieron reincidir en la morbosa esperanza de volverme a encontrar con el espectro.
Dicen que en la infancia hay un ángel que nos protege; yo debía tener una legión porque durante aquel verano troté por senderos y avenidas en las cuales pude tropezarme, ocasionalmente, con algún que otro fantasma, todos pertenecientes a la misma época del primero, damas nobles, bellísimas, y cortesanos galantes que, o bien se encontraban con ellas, o bien paseaban a su lado, pero exceptuando a “mi” espectro, ninguno de ellos me descubrió. Yo los espiaba e incluso podía oír el rumor de sus conversaciones y debo reconocer que no estaba nada asustada ya que para mí aquella persecución era, creo haberlo dicho antes, un juego muy divertido, aunque hay que decir, a fuer de sincera, que los encuentros siempre tuvieron lugar en el parque y nunca en la mansión, que, por otra parte, se hallaba cerrada, exceptuando los días de limpieza, ya que mis abuelos, como porteros de la finca, vivían en una casita cercana a la verja de entrada.
De todas maneras, ese verano fue el último que pasé allí, y creo que en ello tuvo mucho que ver el que ingenuamente contase a mis abuelos parte de aquellas andanzas sobrenaturales. Llegaron a transcurrir algunos años antes de que volviese de nuevo a la quinta y para entonces, ya era una mujer, mis abuelos habían fallecido y la finca, abandonada a su suerte, dormía el despeinado sueño de las mansiones que aún poseyendo herederos, nadie reclama ni cuida. De tal suerte, un día, muchos veranos después, inducida por la nostalgia, me acerqué a visitar el escenario de mis antiguos correteos infantiles.
La puerta de entrada del parque se hallaba herrumbrosa y chirrió siniestramente... ¡Dios mío!, qué desolación de senderos, que pena de parque donde los setos se enmarañaban y las hojas muertas cubrían espesamente los antaño cuidados caminillos de grava fina; hasta la casita de mis abuelos acusaba el paso de los años, pues tiempo y anónimo vandalismo habían llevado a cabo su obra. Recordé, no sin cierta irónica amargura, cómo en la guerra de la Independencia, de ello hacía más de cinco lustros, los generales franceses habían ordenado respetar aquella finca por mandato expreso del emperador.
Pero los tiempos cambian y las gentes también y, con toda seguridad, el hermoso palacio tenía que haber sufrido sus estragos, visto lo que estaba viendo. Mas, cuál no sería mi asombro, que vislumbrando la fachada del edificio, pude comprobar como éste se hallaba intacto y parecía como si lo acabasen de remozar, e incluso la parte del jardín que allí daba ofrecía un inesperado y pulcro aspecto. Todo resultaba tan nuevo que no pude por menos que sorprenderme ya que no resultaba lógico; es más, hasta me atrevería a decir que era irreal.
-Debo de estar soñando -pensé-, porque lo que veo no puede ser cierto...
Aunque estábamos en verano, un súbito escalofrío recorrió mi cuerpo, y no había para menos, dado que en ese preciso momento, llegó hasta a mí un rumor que provenía de la parte trasera de la mansión, de la explanada oval dedicada a fiestas y saraos de los duques de N. Oír aquello y recordar a los fantasmas de mi infancia, fue todo uno y, como en sueños, apresuré el paso, sin ningún miedo, en la dirección requerida.
Acorté por entre los setos que tan bien conocía y, al doblar la esquina del edificio me detuve, estupefacta, pues allí, en escena de otro tiempo, tenía lugar un baile. Dieciochescas damas, con sus no menos cortesanas parejas, evolucionaban al aire libre bajo la dulzura de un sol crepuscular, mientras que un grupo de músicos ejecutaba bellas piezas. Era una amable algazara y me felicité por el valor del que estaba dando muestras, pero la verdad es que aquellos espíritus no me aterraban sino me producían una honda ternura; ¡felices ellos que durante toda la eternidad danzarían, ajenos al discurrir de los siglos!
Y así hubiera permanecido absorta contemplándolos de no mediar algo incomprensible que truncó inopinadamente la estampa, sumiéndome en un mar de confusiones, y que todavía hoy, ya anciana, continúan atormentándome sin que pueda hallarles respuesta. El baile se encontraba en su apogeo cuando una voz estentórea deshizo el encanto de la música con este singular grito:
-¡Corten!... Muy bien, ha salido perfecto... Se acabaron los exteriores, mañana mismo rodamos la última escena en los estudios.
Al conjuro de tal estridente voz, la aristocrática concurrencia empezó a perder compostura riéndose, saltando algunos, y, todos, sin excepción, empezaron a quitarse las pelucas entre grandes aspavientos de alivio, y, entonces para que la sorpresa fuera mayor, descubrí entre ellos al espectral caballero de mi infancia, y él también a mí, y de pronto se hizo un silencio extraño al que siguieron estas palabras pronunciadas por mi antiguo conocido mientras me señalaba con el dedo ante el terror del resto de los allí congregados que asimismo me estaban viendo ya:
-¿No os había dicho yo que por este lugar pululaban los fantasmas?

santa maria de iquique1907

Este hecho sucedió en 1907 mientras transcurría el periodo presidencial de Pedro Montt. Dejó miles de muertos en la escuela Santa María de Iquique.
Los obreros de las oficinas salitreras de la región norte de Tarapacá pararon todas sus actividades en las faenas, tras el deseo de conseguir mejoras en sus condiciones de vida y laborales, que eran deplorables. Entre sus peticiones estaba la eliminación del pago con fichas, jornales a tipo de cambio fijo, balanzas para los pesos y medidas para las pulperías, escuelas para los obreros, indemnización y desahucio, entre otras peticiones.
El 10 de diciembre de 1907 los huelguistas paralizan las actividades de la salitrera "San Lorenzo" y se ampliaba a otras de "Alto San Antonio" iniciando la "Huelga de los 18 peniques". Este nombre se debe a que los jornaleros pedían el pago de salarios a este tipo de cambio. La numerosa columna de huelguistas de Alto San Antonio llegaron a Iquique portando banderas de Chile, Perú, Bolivia y Argentina, alojándose en el hipódromo de este puerto.[1]
A este movimiento se sumaron otras oficinas salitreras, entrando en huelga también casi todo el comercio e industria del norte del país.
Más trabajadores en paro viajaron a la ciudad de Iquique, llegando el 16 de diciembre. Seis mil de los huelguistas acamparon en la escuela Santa María. A medida que avanzaba la huelga, más y más pamperos se unían a ella, llegándose a estimar que para el 21 de diciembre eran cerca de 10.000 (algunos incluso estiman 14.000). A los pocos días de haber llegado, este gran conglomerado de trabajadores estaba reunido en la plaza Manuel Montt y en el establecimiento de la Escuela Santa María, pidiendo al gobierno que actuara de mediador con los patrones de las firmas salitreras extranjeras (ingleses) para solucionar sus demandas. Lamentablemente los patrones se negaban a negociar debido a que los obreros aun no reanudaban sus actividades.
Luego llegan órdenes de Santiago para que los manifestantes abandonaran la ciudad y regresaran a las salitreras. Los manifestantes se rehusaron, pues intuían que si regresaban a sus labores, sus peticiones serían ignoradas. El 21 de diciembre, el general Roberto Silva Renard, máxima autoridad militar de Tarapacá, actuó sobre la escuela Santa María con soldados del regimiento O’Higgins y el apoyo de las ametralladoras del crucero Esmeralda.
Frente a la creciente tensión que había ya entre los grupos, el 20 de diciembre de 1907 los dirigentes efectuaron una reunión con el intendente Carlos Eastman Quiroga. Mientras la reunión se efectuaba en la oficina salitrera Buenaventura, un grupo de obreros con sus familias trataron de abandonar el lugar y fueron acribillados en la línea férrea. Como resultado de esta acción 6 obreros murieron y los demás terminaron heridos.
El 21 de diciembre de 1907 se efectuaron los funerales de los obreros, e inmediatamente despues de concluir las ceremonias se les ordenó a todos los trabajadores que abandonaran las dependencias de la escuela y sus alrededores y se trasladaran a las casuchas del Club Hípico (Hipódromo). Los obreros se negaron a ir, temiendo ser cañoneados por los barcos que apuntaban el camino que deberían recorrer hacia el Club Hípico.
Así pasaron varios días de negociaciones sin ningún resultado, ya que los dueños de las salitreras decían que solo negociarían cuando estos volvieran a sus labores. Por otro lado los trabajadores decían que si aceptaban este trato, sus peticiones serian ignoradas y sus condiciones de vida serian las mismas.
Tras la negativa, las autoridades declararon el Estado de Sitio y las libertades constitucionales fueron suspendidas gracias a un decreto del intendente que se hizo publicar en la prensa escrita.
El General Roberto Silva Renard junto al Coronel Ledesma tenían la misión de desalojar a los trabajadores en huelga. Se señaló a los dirigentes del comité de trabajadores que si no salían del edificio abrirían fuego contra ellos. Ante la negativa de éstos, el jefe militar ordenó a los soldados disparar. La multitud, desesperada y buscando escapar, se arrojó sobre la tropa y ésta repitió el fuego al que se le añadió el de las metralletas. Producto de esta acción murieron 195 personas y quedaron 390 heridos, según datos de Nicolás Palacios, testigo de la matanza. Otras fuentes contabilizan 3600 muertes.
Los sobrevivientes de la matanza posteriormente fueron llevados literalmente a sablazos hasta el local del Club Hípico, y desde allí a la pampa (zona desértica del norte de Chile, comprendida entre las regiones de Tarapacá y Antofagasta), donde se les impuso un régimen de terror.
El impacto social que produjo este acontecimiento obligó al gobierno de la época a dictar leyes sociales para comenzar a mejorar las condiciones laborales de los obreros.
El Gral. Silva Renard solo ejecutó la orden de desalojo, pero el que dio la orden de disparar fue el Ministro del Interior Rafael Segundo Sotomayor Gaete. De las víctimas fatales, cerca del 60% eran peruanos y bolivianos.
Las consecuencias de este hecho son claras. Las cifras de heridos y muertos no son menores, y de la forma en la que fueron muertos fue espantosa. Se puede sacar en limpio que desde ese momento se reformaría la forma de trabajo en las salitreras, ya que se promulgaron leyes que beneficiaron y mejoraron la calidad de vida de los obreros de las salitreras.
Esta huelga tiene trascendencia histórica porque marcó el fin de la niñez política de los trabajadores chilenos: habría que luchar organizada y sindicalizadamente para lograr sus objetivos. katherina